Joel 2:17 Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
Eclesiastés 7:3
Eclesiastés 7:3 Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.