Isaías 47:10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.
Isaías 2:22
Isaías 2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?