2 Corintios 4:6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
Juan 16:5
Juan 16:5 Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?