Deuteronomio 23:25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
Eclesiastés 10:13
Eclesiastés 10:13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío.